Por Zoraida Álvarez Carvajal.


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La columna salomónica es mucho más que un mero adorno o un soporte arquitectónico. Cada vez que veo estas columnas en alguna obra o en algún monumento, no puedo evitar proyectar a todo el conjunto, el simbolismo religioso y de poder que representan.

Columnas para el templo de Salomón.

El nombre de columna salomónica le viene dado por los barrocos, a partir del primer templo de Jerusalén, aquel mandado construir por el rey Salomón y que aguardaba el Arca de la Alianza. Según la descripción que aparece en la Biblia, este mítico templo sagrado tenía dos columnas principales flanqueando el vestíbulo, con fuste retorcido.

Taller de Rubens. El juicio de Salomón, 1611 – 1614. Foto: Museo del Prado.

Hiram modeló las columnas de bronce. Se llamaban Boaz y Jaquin, que simbolizaban respectivamente la fuerza y la estabilidad.

El rey Salomón envió a traer de Tiro a Hiram, hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, cuyo padre era un hombre de Tiro, un artesano en bronce. El estaba lleno de sabiduría, inteligencia y experiencia para hacer todo el trabajo en bronce. El fue al rey Salomón e hizo toda su obra.

Hiram modeló las dos columnas de bronce; cada columna tenía 18 codos de alto, y una circunferencia de 12 codos. Hizo también dos capiteles de bronce fundido, para que fuesen puestos sobre la parte superior de las columnas. Un capitel tenía 5 codos de alto, y el otro capitel también tenía 5 codos de alto. Los capiteles que estaban en la parte superior de las columnas tenían redes de trenzas en forma de cadenillas; siete para un capitel y siete para el otro capitel. Hizo las granadas en dos hileras alrededor de cada red, para cubrir los capiteles de la parte superior de las columnas. Lo mismo hizo para el otro capitel. Los capiteles que estaban sobre las columnas en el pórtico tenían forma de lirios, y eran de 4 codos. Los capiteles sobre las dos columnas tenían 200 granadas en dos hileras, encima de la parte abultada del capitel que estaba encima de la red, tanto en el primer capitel como en el segundo.

Entonces erigió las columnas en el pórtico del templo. Cuando erigió la columna del sur, llamó su nombre Jaquín; y cuando erigió la columna del norte, llamó su nombre Boaz. Puso en la parte superior de las columnas un motivo de lirios. Así concluyó la obra de las columnas.

I Libro de los Reyes, 7, 15-22.
Hiram y Salomón, con los planos del templo de Jerusalén.

De Jerusalén a Roma – Del templo de Salomón a la Basílica de San Pedro.

Según la tradición, el emperador romano Constantino I tomó las columnas salomónicas del templo de Jerusalén y las regaló a la antigua basílica de San Pedro. Uno de los frescos de las Estancias Vaticanas representa la escena de la Donación de Roma (o Donación de Constantino), con cuatro columnas salomónicas en el altar de la antigua basílica constantiniana.

Taller de Rafael. Donación de Roma, 1520-24, en las Estancias de Rafael (Museos Vaticanos). Foto: Commons.

Las columnas salomónicas en la Historia del Arte.

A lo largo de la Historia del Arte vemos representaciones de columnas en espiral y retorcidas -que no salomónicas-, en distintos soportes y técnicas. Así las vemos en el arte romano, en el bizantino, el asturiano, en la decoración de códices de la Alta Edad Media, en pintura gótica, etc.

El papa León X encargó a Rafael Sanzio realizar Los Hechos de los Apóstoles. Rafael hizo los cartones para diez tapices, que decorarían la parte baja de la Capilla Sixtina, durante las ceremonias más solemnes. Este tema subrayaba la legitimidad del papa como sucesor del apóstol Pedro y de la Iglesia para predicar la palabra de Cristo.

En el tercer cartón representó La curación del paralítico. Aparece San Pedro, en el templo de Jerusalén, curando al cojo de nacimiento. Rafael desarrolló esta escena en un peristilo de columnas salomónicas.

Rafael Sanzio, Jan van Tieghem, Frans Gheteels. La curación del paralítico.
h. 1550-1560. Palacio Real de Madrid. Foto: Patrimonio Nacional.

Estampas de pinturas renacentistas como esta, difundieron la representación de las columnas en el arte. Pero fue el tratado Regla de los cinco órdenes de arquitectura de Vignola, publicado en 1562, el que explicaba cómo realizar en arquitectura una columna salomónica.

A partir de este tratado, de dibujos, pinturas, frescos, tapices y retablos, Bernini concluyó en 1634 el Baldaquino de San Pedro, ubicado sobre la tumba del apóstol.

El simbolismo de la columna salomónica.

El simbolismo y el creciente protagonismo de la columna salomónica en la tradición cristiana, a lo largo de la historia y el arte, se comprende a través de los siguientes hechos:

Espero haber ayudado a alguien a comprender mejor el significado de este elemento, utilizado en el arte para legitimar el poder y para representar valores asociados a la sabiduría y al Sanctasanctórum. Continuaré en otro artículo con algunos ejemplos de columnas salomónicas por distintos lugares de Andalucía.

Fuentes:

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