En el Salón Dorado de la Casa de Pilatos de Sevilla, apoyada en el alfeizar de la ventana que da al estanque del jardín, hay una preciosa escultura de la diosa Venus dormida. La obra de mármol es del siglo XVI y pertenece a la colección del I Duque de Alcalá de los Gazules. Aparece dormida, desnuda, acostada sobre un manto en un suelo rocoso y con conchas marinas. Está acompañada por su hijo Cupido, quien también duerme. Leamos la obra para comprenderla mejor.

Venus es una de las doce grandes divinidades del Olimpo. En el siglo II a.C. Venus fue asimilada a la Afrodita griega, tomando su personalidad y sus leyendas. Es la diosa del amor y de la belleza.

Existen dos tradiciones sobre su nacimiento, pero la que me interesa para la escultura de este artículo es la versión de Teogonía de Hesíodo. Según su relato ésta sería hija de Urano, cuyos genitales cortados por Cronos cayeron al mar y engendraron a la diosa con la espuma de las olas. Nada más surgir del mar, Venus Anadiomena fue conducida por los Céfiros a la costa de Chipre, donde las Horas la acogieron, vistieron y llevaron a la morada de los inmortales. Es por ello que nuestra diosa esculpida aparece con dos conchas marinas y semi ataviada en un lecho rocoso; así, el artista hace referencia a su nacimiento. Estas conchas me recuerdan también que Venus marina era protectora del mar y de los navegantes.

En una interpretación filosófica tardía, Platón diferenció a dos Afroditas: la nacida de Urano, Afrodita Urania (celeste), diosa del amor casto, puro y espiritual, mientras que la hija de Dione, Afrodita Pandemo (popular), sería diosa del amor vulgar y carnal. Según esta teoría, podemos interpretar que la escultura de la Casa de Pilatos representa a la diosa del amor puro. Aunque no estoy muy convencida y os explicaré al final del texto la razón por la cual me parece que más bien representa el amor carnal.

Si en arte normalmente se representaba a Venus de pie, fue durante el Renacimiento cuando comenzaron a aparecer las representaciones de la diosa recostada, como pretexto para representar el desnudo femenino, que alcanza su plenitud en pose de reposo.

Giorgione y Tiziano. Venus dormida, c. 1507-1510. Gemäldegalerie Alte Meister, Dresde.

Se cree que la Venus dormida fue una colaboración entre Giorgione y Tiziano. Esta obra -junto a La tempestad de Giorgione-, inaugura la historia del desnudo en el arte veneciano. Comenzó en Venecia la búsqueda de la representación de la carne y el volumen, además de la sensualidad, respondiendo a un canon de belleza ideal propio. El escritor español Felipe de Guevara, en Comentarios de la pintura, se refiere a los desnudos femeninos de los pintores venecianos, como de “una groseza y curiosidad demasiada”. Aquel “canon veneciano” alcanzó tal éxito que trascendió las fronteras de la ciudad de los canales y se extendió por toda Europa.

A partir de Giorgione, el paisaje estará presente en muchas escenas mitológicas venecianas, contribuyendo a construir el clima emotivo. Incluso en la Venus de la Casa de Pilatos, las curvas de su lecho rocoso refuerzan las del cuerpo de la diosa y los pliegues del manto, su sensualidad. La escultura tiene un marco ideal, el del paisaje del jardín del palacio, inundado de luz y color, del primoroso perfume de las rosas de pitiminí y del delicioso sonido del agua del estanque. El retorcimiento y la tensión de su postura nos lleva a imaginar que la diosa del amor acaba de entregarse al sueño tras rendirse a los placeres de la carne.

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Si queréis disfrutar de la Casa de Pilatos de Sevilla con una visita guiada, podéis contar conmigo, como historiadora del arte y guía de turismo de la Junta de Andalucía.

¡Os espero en el siguiente post!

Bibliografía:

Aghion, I., Barbillon, C. y Lissarrague, F. (2008): Guía iconográfica de los héroes y dioses de la Antigüedad, Madrid, Alianza Editorial.

Cámara, A., y Urquízar, A. (coords) (2015): El modelo veneciano en la pintura occidental, Madrid, Editorial Universitaria Ramón Aceres.

Grimal, P. (2014): Diccionario de mitología griega y romana, Barcelona, Paidós.

2 respuestas

    1. Muchas gracias, Almudena. Tiene muchas horas de trabajo y mucho cariño. Gracias a los que me han ayudado, que sin ellos no habría sido posible.

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