Arquitectura, escultura y pintura se unen en este teatro barroco para enseñar y adoctrinar a los novicios jesuitas.

Retablo mayor de la iglesia.

Antes de explicar un poco acerca de este antiguo noviciado jesuita, daré algunos datos acerca del santo a quien está consagrado: san Luis de los Franceses, o san Luis de Francia.

San Luis de Francia

Nació en Poissy en 1215 y fue coronado rey en 1226 como Luis IX. Hasta su reinado, la regente fue su madre Blanca de Castilla. En dos ocasiones se marchó en cruzada contra los musulmanes, terminando como prisionero en Damieta en la cruzada de 1248 y muriendo de peste frente a Túnez en 1270. Su corazón y sus entrañas fueron depositados en la iglesia abacial de Monreale, su cuerpo en Saint Denis y en 1306 se trasladó su cabeza a la Sainte Chapelle de París. Fue canonizado veinte años después de su muerte, por el papa Bonifacio VIII el 11 de agosto de 1297.

La Crónica del señor de Joinville popularizó su historia, aunque el arte se inspiró en el relato ejemplarizante de Guillaume de Saint Pathus (confesor de la reina Margarita).

Es el santo patrón de su ciudad natal, Poissy, de la abadía cisterciense Royaumont y de París. En el siglo XVII pasó a ser patrón de la monarquía francesa y su culto se convirtió en dinástico y nacional. Los Borbones heredaron el nombre de pila. Se le dedicó gran cantidad de templos en Francia y en el extranjero (como San Luigi dei Francesi, en Roma). Los jesuitas también le adoptaron como protector de su orden.

Como curiosidad, ya que vamos a hablar de una iglesia en Sevilla dedicada a san Luis de Francia, este rey canonizado es primo hermano de Fernando III de Castilla y León, san Fernando, santo patrón de Sevilla. La madre de Luis IX, Blanca de Castilla y la madre de Fernando III, Berenguela, eran hermanas.

Noviciado de la Compañía de Jesús

Es uno de los mejores ejemplos del arte barroco en Sevilla y reúne elementos históricos y artísticos de gran enorme importancia para la historia de la ciudad.

La Compañía de Jesús se había instalado en Sevilla en el año 1554 y tenían su Casa Profesa en la actual iglesia de la Anunciación y Facultad de Bellas Artes. En 1609 la Compañía dispuso instalar en Sevilla un noviciado bajo la advocación de San Luis Rey de Francia. Las obras comenzaron en 1699 -en unas casas donadas por Doña Luisa Medina– y finalizaron en 1731, durante el periodo del lustro real.

La iglesia se atribuye a Leonardo de Figueroa, aunque la planta fue impuesta por la Compañía de Jesús, e intervinieron en las obras Antonio Matías de Figueroa y Diego Antonio Díaz.

Dicho noviciado se utilizó hasta la expulsión de los jesuitas de España, en 1767, pasando a tener múltiples usos:

La iglesia

La iglesia tiene un complejo programa iconográfico jesuítico en el que trabajaron algunos de los mejores artistas sevillanos del siglo XVIII, como Pedro Duque Cornejo, Lucas Valdés o Domingo Martínez, entre otros.

En su fachada principal destaca el juego de volúmenes, con el imafronte, las torres que lo flanquean y la cúpula. La fachada está elevada sobre cinco gradas y tiene dos cuerpos:

Se divide en cinco módulos:

Dos torres campanario con planta octogonal, se levantan a ambos lados de la fachada. Las hornacinas portan las esculturas de los cuatro evangelistas. El segundo cuerpo está decorado con azulejos vidriados azules. Cada torre está rematadas por un cupulín con nervios y tejas vidriadas en blanco y azul. Entre ambos campanarios se eleva la cúpula central, con tambor, coronada con linterna y decorada con tejas vidriadas en blanco y azul.

Vista de las dos torres campanarios y la cúpula.

Su planta, de marcada influencia italiana, es única en Sevilla. Se trata de una planta central con forma de cruz griega que se inscribe en un rectángulo. Los brazos de la cruz se dirigen a los puntos cardinales y terminan en forma de exedra y albergan retablos realizados por Pedro Duque Cornejo:

En el centro del crucero se alza la cúpula sobre tambor con linterna. Los espacios que quedan entre los brazos se usan como dependencias: las más cercanas a la fachada forman el pórtico y las torres y las posteriores forman la sacristía y los almacenes, formando todo el conjunto un rectángulo.

1. Retablo mayor, 2. Retablo dedicado a san Ignacio de Loyola, 3. Retablo dedicado a san Francisco Javier, 4. Retablo dedicado a san Francisco de Borja, 5. Retablo dedicado a san Estanislao de Kostka, 6. Retablo dedicado a san Luis Gonzaga, 7. Retablo dedicado a san Juan Francisco Regis.

La unión de los brazos se completa con cuatro machones (2, 3, 6 y 7) que se elevan para sostener la cúpula, cada uno de los cuales alberga una capilla (san Ignacio de Loyola, san Francisco Javier, san Luis Gonzaga y san Juan Francisco Regis). Cada retablo tiene pinturas alusivas a la vida de cada santo, realizadas por Domingo Martínez.

Machón con la capilla de san Ignacio de Loyola. En el plano corresponde al 2.

Otro aspecto que llama poderosamente la atención son las columnas, salomónicas en la parte superior, apoyadas sobre pedestales y coronadas por capiteles de orden corintio.

Si nos fijamos en el segundo cuerpo, vemos balcones sobre los machones que soportan la cúpula y, sobre el acceso de entrada a la iglesia, una tribuna con ocho arcos de medio punto apoyados sobre columnas. La exedra está pintada con la escena de la Apoteosis de san Ignacio, realizada por Domingo Martínez en 1743.

Tribuna.

En el siguiente cuerpo hay ocho vanos adintelados alternados por columnas, flanqueados por dos hornacinas con estatuas de barro policromado de los fundadores de las principales órdenes religiosas: san Benito, santo Domingo de Guzmán, el profeta Elías, san Pedro Nolasco, san Francisco de Paula, san Juan de Mata, san Francisco de Asís y san Agustín. Sobre las columnas corre un entablamento con cornisa sobre la que apoya la cúpula, con las ocho figuras de las virtudes: Caridad de Dios, Pobreza, Obediencia, Mortificación, Humildad, Oración, Castidad y Caridad al prójimo. Las esculturas se realizaron en el taller de Pedro Duque Cornejo.

La interna remata el conjunto, decorada con pinturas murales. Las pinturas que recubren los muros laterales y la cúpula representan temas eucarísticos y arquitecturas fingidas; están atribuidas a Lucas Valdés.

De abajo hacia arriba: balcones con celosías, vanos adintelados con santos en las hornacinas, virtudes y linterna.

Capilla doméstica

Para comprender la concepción de la iglesia, su configuración y su función, es necesario comprender su relación con el Noviciado anejo y su capilla doméstica. Desde el punto de vista artístico, la Capilla Doméstica es la parte más valiosa del antiguo Noviciado de San Luis.

La capilla es de una nave, cubierta con bóveda de cañón entre arcos fajones. La sacristía se halla tras el altar mayor, cubierta con bóveda esquifada. El presbiterio está cubierto con bóveda elíptica. Todo está decorado con frescos, tanto las bóvedas como los muros. Los muros además están decorados con medallones.

Capilla Doméstica.

Espero que os haya gustado. Podéis dejarme vuestras impresiones y dudas en comentarios. No olvidéis que tenéis mucha información sobre Historia del Arte en Sevilla y en general, en TwitterInstagram y Facebook, así como un canal en Telegram. Si queréis una visita guiada a San Luis de los Franceses, podéis contar conmigo, como historiadora del arte y guía de la Junta de Andalucía. También se puede hacer una visita virtual por el interior de la iglesia.

¡Os espero en el siguiente post!

Podéis consultar horarios y tarifas en su página web, de la que además se puede descargar material para escolares. Os dejo el folleto informativo aquí.

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